Cuarto día

Amanecemos cansados y con algo de resaca, pero tras una ducha bien fría y un buen desayuno bajamos a recepción para reunirnos todos y poner rumbo a Mojácar. 
Tardamos una hora y media en llegar, dejamos los coches en unos aparcamientos públicos y gratuitos y nos dirigimos a un ascensor para subir al pueblo. A pesar del calor y de la necesidad de llevar las mascarillas para evitar el contagio del maldito coronavirus, disfrutamos del paseo a través de sus calles estrechas con paredes blancas y macetas de mil colores. Vemos la plaza nueva y su mirador, la plaza del Paterre, la cueva de Mariquita la Posá, donde les cuento a todos la historia que me llevo aprendida de casa, y el ayuntamiento y su plaza donde decidimos tomar una cerveza antes de bajar a Mojácar playa.
Cuando llegamos a la costa, vemos que hay bandera roja y es imposible bañarse, comemos en un chiringuito (que no recuerdo su nombre) y donde casi nos tenemos que quedar a fregar los platos porque no aceptan tarjeta de crédito. Allí pedimos unos mejillones muy ricos, un bacalao frito muy fresco, rejos y unas patatas bravas que se le antojan a Ricardo y que nos entran de vicio como aperitivo mientras esperamos las demás raciones. De postre, algunos pedimos pastel de calatrava que resulta riquísimo.
Con el estómago lleno nos vamos a buscar un lugar donde poder refrescarnos, encontramos un sitio apto para ello y allí nos quedamos toda la tarde. Aunque el primer baño nos lo damos todos, después andamos con mas cuidados ya que nos dicen que tengamos cuidado con los erizos. Además, para entrar en el mar, hay muchas piedras y Ricardo termina haciéndose heridas en el pie.
Sobre las 8 de la tarde regresamos al hotel para ducharnos y cenar en un italiano "San Rocco". En el italiano nos atiende genial una mujer muy simpática que nos recomienda tanto el vino como la comida.
Al final pedimos espaguetis negros con gambas riquísimos y unas pizzas que no logramos comer y que la mujer muy amable nos prepara para llevar. A pesar de estar llenos, estos amigos míos son muy de postres asi que decidimos pedir 2 tartas para los 6 e irnos con el paladar endulzado. Las tartas todo un acierto, pedimos una de queso con frutos rojos y una de chocolate con coco.
Salimos tarde del restaurante y decidimos irnos para casa y descansar para el día siguiente.









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